Hoy es el día de las hogueras de San Juan, la noche más corta del año y, aunque no suele hacer un calor sofocante por Vigo en estas fechas, los entre 3 y 7 grados de aquí estoy segura de que a más de uno le parecerían escasos.... Recuerdo estar celebrando el Midsummer, hace unos cuantos años ya, durante una semana, con salchichas, cerveza y sauna en una cabaña finlandesa, sin haber pasado estas penurias climatológicas. Lo cierto es que aún no hemos conseguido ver el sol, y la cosa no pinta demasiado optimista respecto a la media noche y la presencia del astro rey. El tiempo aquí, además de frío y húmedo, resulta bastante curioso, porque cambia radicalmente de un momento a otro, y lo que parece que va a ser una tarde fabulosa se cierra repentinamente de niebla y empieza a llover como si el cielo fuera a venirse abajo. El que no parece querer abandonarnos es este viento polar, que no para ni por despiste. El parte meteorológico que nos ha dejado nuestro casero en lo que hemos interpretado como una visita de control, aprovechando nuestra ausencia (no comentaré este detalle para no extenderme demasiado, pero los que me conocen sabrán bien lo que estoy pensando....), anuncian cielos despejados para la tarde noche de mañana, que podrían extenderse hasta el viernes a mediodía.
En un alarde de valentía, decidimos desafiar a los elementos y recorrer los veintipico kilómetros que separan la cabaña del pueblo de Gjesvaer, para disfrutar de lo que llaman un "bird safari". Ello viene a ser una ruta de hora y media larga de navegación alrededor de las Cíes de aquí, que se vienen llamando Gjesvaerstappan, y en las que está estrictamente prohibido poner un pie durante el verano, por tratarse de un paraje protegido en el que habitan unas cuantas colonias de aves interesantes.
Nota para los pajareros que ya siento jadear de envidia al otro lado de la pantalla: cantidades ingentes de frailecillos, alcas y araos, varios tipos de gaviotas y cormoranes, una impresionante colonia de albatros y alguna que otra águila de cola blanca, todos ellos en reposo, en vuelo, en chapoteo, de pesca.....)
A mi lado, en la cubierta, un individuo finlandés por el que no pude evitar sentir cierta ternura de inmediato, supongo que en gran medida inspirada por los 600 milímetros que cargaba con la misma soltura con que yo manejo mi gran angular, aderezados con un sencillo pero eficiente 1,4x, ahí es ná, todo ello a pulso. Sin duda todos estaréis de acuerdo en que tenía ante mí al alter ego finlandés de Zalo, que confesó 500 disparos (todos ellos incruentos) cuando nos despedíamos en el aparcamiento. No le pedí ningún tipo de contacto, así que tendréis que conformaros con ver lo poco que he podido hacer con mi nada adecuado equipo para tales circunstancias y, en su defecto, con mis detalladas explicaciones, con las que me ocuparé de poneros los dientes bien largos a todos.
Cuando bajaba del barco, el mismo tipo que nos recibió al llegar y nos proporcionó los trajes térmicos, gracias a los cuales tuvimos tan agradable travesía, me anunció con una enorme sonrisa que hoy es midsummer day. Lo sé, y ese es uno de los principales motivos para estar aquí, en Nordkapp, precisamente hoy, aunque tengo que reconocer que esperaba poder ver un poco el sol.....
Después de una tarde de descanso y conversación en la cabaña, decidimos emprender nuestro primer ataque a Nordkapp propiamente, teniendo casi la total seguridad de que acabaríamos dejándolo para mañana, porque el panorama meteorológico no era demasiado alentador. Teniendo en cuenta los casi 30 euros para acceder a la plataforma, decidimos conceder una oportunidad a la predicción meteorológica....
Unas milnove a temperatura ambiente (3,5ºC) y un espetec que nos ha acompañado durante los últimos 5.600 kilómetros nos ayudan a terminar el día con el optimismo de que mañana podremos ver el sol.
Lástima de Marlboro, 48 horas sin fumar............
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