Nuestro viaje está a la vuelta de la esquina, y partiremos hasta donde no podamos seguir, donde la tierra acabe y comiencen las frías aguas del ártico, donde ahora el sol siempre brilla sin cesar.
Donde los atardeceres duran lo suficiente como para creer que el tiempo se ha detenido, y es ahí entonces donde la magia del momento hace irrepetible cada una de nuestras palabras, cada uno de nuestros gestos. Y ahí quedarán pasara siempre, en nuestra memoria, en nuestro baul de recuerdos mágicos.
Necesito tanto este viaje...
Fiordos y verde vegetación, lagos y montañas nevadas. Como sacado de un cuento. Es en esos momentos cuando apreciamos lo que tenemos, observamos nuestra pequeñez y sentimos que
ahora más que nunca debemos cuidar este nuestro Hogar.
Longyearbyen en Svalbard
Nuestro viaje concluye en Nordkapp. Desgraciadamente no tenemos tiempo para más, y nos quedamos sin conocer la región más septentrional de Noruega. El archipielago Svalbard.
El 60% está cubierta por glaciares y extensiones nevadas. Sin embargo, la corriente del Atlántico norte atempera el clima ártico, manteniendo las aguas limpias y navegables durante la mayor parte del año. Se sitúa al norte del Círculo Polar Ártico y en Longyearbyen, el sol de medianoche dura desde el 20 de abril hasta el 23 de agosto y la oscuridad perpetua desde el 26 de octubre hasta el 15 de febrero.
Muy pocos son capaces de aguantar esas condiciones tan extremas. Es por eso que la población sea sólo de 2800 personas, en su mayor parte noruegos, seguido por los rusos y ucranianos.
Por sus involvidables ciudades, por su gastronomía, por su estilo de vida, por sus casas de colores, por la nieve que regala increible paisajes, por los fenómenos naturales más increibles, por todo eso y más... QUIERO SER ESCANDINAVO!!!

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