Después de lo que llevábamos en el cuerpo, el trayecto de Burgos a Vigo fue poco menos que un paseo militar, a carreiriña dun can, como diría mi padre, si bien he de reconocer que desde Verín se hizo especialmente duro hasta que, por fin, volvimos a encontrarnos en la Miñoca, delante del portal, en casa.
Supongo que a la mayoría de quienes tienen que soportar nuestras historias ahora y durante las próximas semanas, les seguirá pareciendo una barbaridad el plan, pero estoy segura de que nadie que no haya hecho algo parecido, que me consta que alguno hay, puede hacerse una idea siquiera cercana a lo que se llega a sentir durante y después de una experiencia semejante.
En cualquier caso, me comprometo a hacer lo que esté en mi mano para conseguir acercar un poco de todo ello a mi gente, a todos aquellos a los que en algún momento del viaje me hubiera gustado que estuvieran a mi lado.
No recuerdo si he mencionado Radio Norge en alguna ocasión, aunque supongo que sí porque ha sido una gran compañera de viaje en las interminables horas de coche por territorio noruego. De lo que no tengo duda en absoluto es de que tienen en sus almacenes toda la discografía del Boss, incluso es probable que algunas ediciones especiales, que sólo poseen unos pocos afortunados...
5 comentarios:
¡Ya era hora de que publicárais el final del viaje! Parecía como una novela sin desenlace.
Ha sido muy divertido leeros e imaginar los sitios por los que pasábais. Un fantástico viaje a los sueños polares que, digo yo, todo el mundo tiene aunque no lo sepa.
Besos, abrazos y welcome back
Gracias a ti por acompañarnos, al menos tenía constancia de que alguien me leía ;-)
(ya hablaremos, porque no tenía ni idea de que conocieras Noruega tan bien, lupus lobito aullador! ;-P)
¡Pos claro!
La verdad, se ha hecho un poco corto este blog, a ver si os buscáis una primitiva y hacéis uno más largo y con más afotos.
Ahora vosotros conocéis Noruega mejor que el lobito aullador. :-)
Besos grandes
Ahora que pesan tanto la rutina, el trabajo y la vida en la ciudad, necesitaba un viaje así. Aunque fuera de prestado. Ha sido estupendo leerte.
Me lo tienes que contar con unas cañas delante, invito yo.
Un beso.
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