Comprar la tienda de campaña ha supuesto el inicio de la cuenta atrás, como tener conciencia de repente de que en realidad nos vamos y que, al ritmo que transcurren las semanas, un día nos levantaremos y nos encontraremos metidos en el coche sin haber tenido tiempo de reaccionar.
En toda mi vida cuando he ido de acampada, que no han sido muchísimas veces pero sí unas cuantas, siempre había ido de prestado. Nunca antes había tenido una de esas minicasitas de nylon y me ha sorprendido descubrir cuánto ha avanzado la tecnología desde aquellas de loneta azul y naranja, con forma triangular, que poblaban los campings cuando era pequeña. Creo que deben haberse extinguido, junto con las colchonetas de goma negra forradas de tela, azul por un lado y roja por el otro, que no se pinchaban en la playa pero llevaban malamente el almacenamiento invernal.
En previsión de futuros problemas logísticos y con la pretensión de llevarlos resueltos de casa, decidimos hacer los deberes, comprobando que la tienda se despliega y se vuelve a recoger para guardar tan fácilmente como indican las instrucciones, en una etiqueta tamaño sábana-de-matrimonio, cosida al interior de la funda con muy buen criterio. Abrirla es, en efecto, muy sencillo, si obviamos el detalle de que hacerlo dentro de casa puede representar un serio peligro para la integridad física del operario y de los objetos que rodean el campo de pruebas. El problema se presenta al intentar plegarla. Esto es lo que debería de ocurrir:
Y esto es lo que de verdad ocurre:
Real como la vida misma y como la media tarde que nos llevó analizar y poner en práctica las instrucciones que en un vídeo daba una rubia y experimentada joven castora, que lo hacía sin despeinarse (y que estoy casi segura que ha pasado semanas entrenando para alcanzar semejante grado de perfección).
Para tranquilidad de los lectores he de aclarar que, tras unos cuantos juramentos y dos conatos de rendición, conseguimos meterla de nuevo en su perfectamente redonda funda, cuando me encontraba al borde de convertirme en serial killer. Podría haber sido dramático.
Intuyo no volverá a salir antes de haber recorrido unos cuantos cientos de kilómetros, y aún así, no las tengo todas conmigo. Para que luego hablen de los muebles de Ikea....
Intuyo no volverá a salir antes de haber recorrido unos cuantos cientos de kilómetros, y aún así, no las tengo todas conmigo. Para que luego hablen de los muebles de Ikea....
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